Según la mayoría de nutricionistas, adelantar la cena a la hora de comida de Inglaterra sería mucho más saludable

La dieta mediterránea es alabada con frecuencia por científicos y nutricionistas. Puede llegar a reducir la posibilidad de sufrir enfermedades cardiovasculares, controlar inflamaciones e incluso reducir la mortalidad en las personas mayores de 65 años, según los expertos. Sin embargo, si queremos alimentarnos de forma saludable, los académicos nos animan a que aprendamos del horario de comida de Inglaterra.

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¿Y por qué deberíamos tomar ejemplo de la hora temprana a la que están acostumbrados a cenar los británicos?

Comer puede ser una actividad de goce personal, de deleite y degustación pero, ante todo, se trata de una acción fundamental para el funcionamiento adecuado de nuestro organismo. Además, los hábitos de una buena nutrición favorecen un alto rendimiento diario, benefician el sistema digestivo y permiten reducir las posibilidades de contraer enfermedades como la obesidad o incluso el cáncer. 

Por ello, es importante cuestionarse si nuestros hábitos alimenticios son los más saludables para nuestro cuerpo. Y para muchos científicos, los españoles deberíamos adelantar unas horas nuestro horario de cena.

La situación española

El cuándo comemos es igual de relevante que los alimentos que ingerimos. Ramón de Cangas, dietista nutricionista de la Academia Española de Nutrición y Dietética, afirma que «aunque el tipo de alimentos y su cantidad obviamente importan, también es relevante el momento de comerlos porque ese reloj condiciona el efecto que tienen en el organismo».

En España, la franja horaria de la cena es la más tardía en comparación a la mayoría de los países situados más al norte. Y es que nuestra cultura hace que, cuando empezamos a merendar, los ingleses, holandeses o franceses ya hayan terminado de cenar. Así, según los científicos, es importante que aprendamos del horario de comida de Inglaterra.

De Cangas recomienda que nos sentemos a la mesa por última vez en el día entre las 18.30h y las 20h, y por tanto, como hacen la mayoría de los británicos. Adelantar nuestro horario permitiría a nuestro cuerpo tener más tiempo para la digestión y espacio entre la cena y la hora de acostarse. 

Esto es sumamente importante, ya que, al fin y al cabo, nuestro reloj biológico determina que aprovechemos la luz del día para desarrollar nuestras actividades, incluida la de alimentarnos. Mientras que, por la noche, nuestro cuerpo está configurado para consumir poca energía y, en esencia, para descansar.  

La ciencia da la razón a Inglaterra

Hay incluso otros académicos, como los científicos de la Universidad de Pensilvania, que consideran que las 19h debería ser la hora máxima para sentarse a cenar. A esta conclusión llegaron sometiendo a 9 adultos con un estado físico saludable, a dos regímenes de dieta durante casi dos meses, separados por 14 días. Y terminaron observando que los participantes ganaron peso cuando cenaban más tarde.

Las personas sometidas a la prueba se levantaban a las 9h y se acostaban a las 23h, e ingerían tres comidas. En la primera dieta, la cena acababa a las 19h y en el segundo plan a las 23h. Cuando los adultos siguieron la segunda dieta su peso aumentó. Pero, además, sus niveles de insulina, glucosa, colesterol y triglicéridos -un tipo de grasa que se encuentra en alimentos como la mantequilla o el aceite– empeoraron.

Tore y Russel Powell, dos psicólogos de Canadá, comprobaron cómo comer antes evita el insomnio y los sueños pesados y convulsos, que con frecuencia se deben a “molestias gastrointestinales”, tal y como explica El País.

Nuevas perspectivas

Sin embargo, no todo son argumentos en contra de la ingesta de alimentos por la noche. Recientes estudios en el ámbito de la nutrición, como el realizado en la Universidad de Florida, han sugerido que el consumo de una pequeña dosis -de 150 kcal- de nutrientes proteicos puede generar múltiples beneficios. 

Sin embargo, Amber W. Kinsey y Michael J. Ormsbee, autores del trabajo, subrayan que tal hábito sería apto para personas que se ejerciten habitualmente, y para las que podría suponer un activo para “maximizar” y “optimizar” su rendimiento físico.

Por tanto, aunque la comunidad científica se ha mostrado tajante con respecto a los efectos nocivos de la ingesta de alimentos a horas tardías de la noche, hoy en día se está desgranando tal afirmación. Recientes estudios inciden en que, para los individuos en buena forma, tomar dosis pequeñas de comida alta en proteínas, podría resultar beneficioso. 

Mientras tanto, aprendamos del horario de comida de Inglaterra.

Referencias

Guerrero, M. (2015, 16 diciembre). Si va a comer algo justo antes de dormir, que solo sea esto. El País. https://elpais.com/elpais/2015/12/11/buenavida/1449834117_789883.html

Kinsey, A. W., & Ormsbee, M. J. (2015). The health impact of nighttime eating: old and new perspectives. Nutrients, 7(4), 2648–2662. https://doi.org/10.3390/nu7042648

Nielsen, T., & Powell, R. A. (2015, 15 febrero). Dreams of the Rarebit Fiend: food and diet as instigators of bizarre and disturbing dreams. Frontiers. https://www.frontiersin.org/articles/10.3389/fpsyg.2015.00047/full

Palomo, V. (2019, 4 abril). Los ingleses lo hacen mejor: por qué su hora de cenar es más sana que la española. El Paí­s. https://elpais.com/elpais/2019/04/02/buenavida/1554205109_573911.html

Penn Medicine News. (2017, 2 junio).Timing Meals Later at Night Can Cause Weight Gain and Impair Fat Metabolism. https://www.pennmedicine.org/news/news-releases/2017/june/timing-meals-later-at-night-can-cause-weight-gain-and-impair-fat-metabolism

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